La Universidad Católica “Nuestra Señora de la Asunción” en su programa de internacionalización participó en el Congreso Internacional “Decir Cristo en tiempo de guerra» los días 8, 9 y 10 de mayo en Seriate, provincia de Bérgamo, al norte de Italia.
“Humanamente diríamos que es imposible, a no ser que alguien nos testimonie que hay un lugar y una propuesta de vida donde todo encuentra su lugar”: la hermana Azezet, comboniana de Eritrea, nos habló sobre los puentes que sustituyen a los muros en Palestina e Israel. David, checo y padre de familia de seis hijos, contó la peregrinación anual que realizan en Brno desandando el camino de los deportados alemanes tras el fin de la Segunda Guerra Mundial hasta llegar al monasterio desde donde partieron. Aleksandr, ruso con vocación docente como su esposa, residentes ambos en Barcelona (España), mostró cómo pueden volverse amigos por medio del tiempo libre los hijos adolescentes rusos, ucranianos y bielorrusos, cuyos padres sufren la guerra. Elvira y su marido adquirieron un antiguo monasterio para acoger a refugiados ucranianos. El padre Volodomyr, de rito greco católico ucraniano, organiza los campamentos de la paz con niños que viven en poblaciones próximas al frente de guerra para cambiar el odio en perdón y reconciliación. Hussan, oncólogo, palestino residente en la ciudad israelí de Haifa, junto con su esposa italiana convierten su casa en una escuela cuando los hijos de los vecinos deben pasar los días recluidos. Jean Francois, belga en Alepo (Siria), crea una red de amistad entre cristianos y musulmanes ayudándose en las necesidades.
Cada problema tiene su raíz histórica y su origen ideológico. Cuando la idea del cristianismo como algo formal sustituye a la experiencia viva y real (padre Aleksei Uminskij, sacerdote ortodoxo), cuando los gobernantes se apropian de la figura del Mesías y vuelven salvadores del pueblo a su propio Estado (padre Paolo Prosperi, sacerdote católico), cuando debes dejar tu propio país para no perder el ministerio sacerdotal y seguir anunciando la buena nueva (padre Aleksandr Kuchta, ortodoxo bielorruso), descubrimos la gravedad de los problemas que afectan a la misma fe, a la convivencia pacífica y a la comprensión de la realidad.
Porque la historia es del Señor, Él nunca abandona a su pueblo y actúa.
En representación de la UC : El padre Javier de Haro, director de la Pastoral Universitaria en el Campus de Asunción, señaló cómo la emigración de los pueblos eslavos al Paraguay fue providencial en la primera mitad del siglo XX ya que pudieron mantener su fe y tradiciones y ayudaron a crecer a los habitantes del lugar, mediante las colonias (Fram, entre ellas).
Adriano dell´Asta mostró cómo existe una “voz invisible” en cada hombre, que puede manifestarse mediante la poesía, como fue la vida de Czeslaw Milosz, poeta polaco bajo dominación soviética. Giovanni Guaita, sacerdote ortodoxo, explicó históricamente que frente al Estado totalitario uno puede terminar en la absoluta sumisión o comenzar el camino de la disidencia. Sobre la fuerza de los disidentes como conciencia de un pueblo, Svetlana Panic, rusa investigadora obligada a dejar su país, documentó cómo siempre habrá uno o dos sujetos que se pondrán en pie para afirmar y defender la propia libertad como libertad de todos. El historiador Paolo Valvo trajo a la memoria a los padres de la Europa actual, tras el colapso de la Segunda Guerra mundial, con las figuras de De Gasperi, Schumann y Adenauer. El drama aparece dentro del corazón humano en el modo de vivir la vida cotidiana buscando sólo descansar, o bien, trabajar por la comunidad (padre Kubolkas, nuncio en Ucrania); un drama que pasa por el uso de la Inteligencia Artificial que separa y sustituye, o bien, crea y une (Roberto Pagani, laico). Drama que encuentra su camino en la percepción de que todo lo que tenemos es obra y regalo de Dios (Muratov, periodista y Premio Nobel de la Paz 2021).
La oración por la paz del viernes, 8 de mayo, en la Iglesia de Santa María de las Gracias en Bergamo, con la presencia del coro de Russia Cristiana, los almuerzos y sobremesas, los paseos por los jardines de Villa Ambiveri así como los corros espontáneos, ayudaron a que sucediese la experiencia de amistad como primera forma de unidad. La muestra de arte con obras pictóricas bajo el título Cristo y la condición humana, desvelaron todo el drama humano como naufragio de barca, pero que tiene siempre detrás al Cristo crucificado que, muriendo, salva. Él es nuestro auténtico tejido de Ñanduti que pacifica, une y renueva nuestras vidas.
Las palabras finales de la intervención de la hermana Azetet: “Todos ustedes son afortunados”, nos hacían caer en la gran herencia recibida y en la grave responsabilidad de transmitir nuestra fe y nuestras convicciones”.
Pbro. Javier de Haro Requena,
Director de la Pastoral Universitaria,
Campus Asunción.
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